
El General esperó este momento por cuarenta y un años: el regreso de Konrád, su mejor amigo, casi un hermano, que partió sin dar explicaciones. Todo este tiempo analizó hasta los detalles más pequeños de una traición. Ahora es el momento de la verdad, de decir que sabe todo, excepto una cosa.
La novela deslumbra por el entendimiento de la complejidad de las relaciones humanas: hasta qué punto una pasión nos involucra, incitándonos a traicionar lo que más queremos.
El último encuentro es una novela que avanza lentamente (porque el General conoce los tiempos; porque después de una espera tan larga, tan paciente, no tiene sentido otro ritmo; porque la muerte sólo vendrá después de la verdad). El texto avanza con el tono de la nostalgia, de la vejez sabia; nos atrapa con la claridad de su historia, la recomposición de los hechos de un ser quebrado, que nunca volverá a estar completo.
Sándor Márai nació en 1900 en una pequeña ciudad del viejo imperio austro-húngaro (la actual Eslovaquia). Con advenimiento del régimen comunista fue tildado de escritor “burgués”, su obra fue prohibida y cayó en el olvido. En 1948, emigró a los Estados Unidos donde escribió poesía, cuento, novela, teatro, libros de Memorias y varios volúmenes de Diarios. Entre sus obras figuran: Divorcio en Buda, La herencia de Eszter, Confesiones de un burgués, ¡Tierra, tierra!, La amante de Bolzano y La mujer justa. Con la debacle del régimen su obra fue redescubierta en su país y en el mundo entero y se le otorgó el Premio Kossuth. Márai se suicidó en San Diego en 1989, meses antes de la caída del muro de Berlín. Veinte años después se ha convertido en un escritor de culto.

