por Verónica Médico
Confieso que las modas me inquietan un poco. De repente, las oleadas de nuevos conceptos “disruptivos” aparecen para revolucionar todo. Algunos lo hacen y otros se quedan en cambios superficiales. Teorías fuertes se banalizan y comienzan a repetirse perdiendo la calidad del original. Se imponen nuevas palabras que prohíben usar otras. Parece que el significante es más importante que el significado, la forma que el contenido, el parecer que el ser.
Las compañías son uno de los lugares vulnerables a las modas. En su interés por renovarse, a veces caen en la actualización superficial, o son víctimas de nuevas tendencias no entendidas. La cultura del copiar y pegar sin profundizar hace estragos. Al simplificar los conceptos, al implementarlos mal, los derrochamos y los exponemos como si fueran inútiles.
Las fórmulas son muy buenas para una primera aproximación, son atajos, pero creer que en ellas está la respuesta a todo es un error. Como nuestro cerebro tiende a economizar energía, le encantan los atajos, las luces de las marquesinas que nos prometen el éxito luego de los “10 consejos para…”. El problema es cuando solo disponemos de caminos cortos e imprecisos, a los que no les llega bien la señal del GPS. Entonces el conocimiento no fluye, no crece, no juega, no se agrupa, no crea. Solo quedan compartimentos estancos que no se conectan, y que quedan en desuso cuando se impone el próximo atajo.
Por eso es importante que, al aprender, pensemos cuáles son los conceptos, las bases que nos van a permitir seguir incorporando otros conocimientos de manera sólida, consistente, coherente, que nos van a permitir entender el sentido de lo nuevo, la profundidad de los conceptos, hacer nuevas conexiones.
“Todo está en internet”, “el conocimiento lo tenemos al alcance de un clic”, tiene parte de verdad y parte de mentira. Para acceder a ese conocimiento necesitamos bases sólidas que nos permitan hacer nuestro propio recorrido, que nos permitan entender, interpretar, seleccionar. ¿Cuáles son esas bases sólidas?, ¿cuáles son esos conocimientos que nos van a permitir hacer nuestro camino?
Con un grupo de amigas docentes con las que estamos armando un proyecto para generar una comunidad de aprendizaje, empezamos a volar, pensando en qué queremos compartir, en cuáles son esas prácticas interesantes, motivadoras, esas que te marcan un antes y un después. Pero hablando y hablando llegamos a una realidad dura, donde no todos los docentes están bien preparados ni predispuestos a aprender. La pandemia los obligó a salir casi de un día para el otro a dar clases virtuales y me contaron situaciones tales como tener que enseñar a un docente a mandar un mail, u otros que incluso, luego de varios meses de virtualidad, necesitan a un asistente para que les comparta la pantalla de Zoom, porque se resisten a aprender por sí mismos. Y estoy hablando de colegios privados de Amba, donde se supone que tenemos una comunidad semihomogénea respecto al acceso a Internet.
El reclamo de mis amigas es la falta de ganas de aprender de algunas personas y la falta de formación, esa formación sólida que te permite entender lo nuevo o por lo menos no asustarte al momento de encararlo. Y entonces creo que una de las bases sólidas que deberíamos tener es saber aprender, saber motivarnos, saber buscar, no dejarnos amedrentar ante un conocimiento nuevo.
Si bien estoy ejemplificando esto con los docentes, creo que esto va más allá de ellos y que la cultura de la copia en las organizaciones es más de lo mismo. Si no tengo inquietud por aprender, copio fácilmente las palabras, tomo algunos conceptos, los repito y los pongo en acción. Entonces, aparecen las incongruencias. Por ejemplo, que de ahora en más la gente tiene que aprender sola, por lo tanto, suprimimos todas las capacitaciones; o que en una pastilla de microlearning la gente puede aprender todo lo que necesita, y de hecho le damos el certificado como si hubiera hecho un máster.
No digo que no sirva el microlearning, pero no nos engañemos. No es lo mismo leer un libro que leer un resumen de plataformas tipo GetAbstract, y solo menciono esta porque es la que conozco. No creamos que porque leímos el resumen ya somos expertos. Nuestro conocimiento solo basado en TED tiene agujeros por todos lados (y lo digo yo que soy fanática de TED). El microlearning, los webinars, los artículos, los podcasts son disparadores. Quien tenga interés podrá recorrerlos y sacarles el jugo, pero quien no tenga otros conocimientos con que conectarlos se convertirá en un plagiador superficial.
Otro ejemplo, la pasión por el storytelling. Todo es storytelling ahora, al punto en que la gente no se pregunta si realmente es lo que más les sirve para lo que quieren transmitir. Parece más interesante narrar historias que conocer realmente cómo preparar una charla, discurso, presentación. Parece que importa más generar una emoción que elaborar un mensaje para transmitir. Fórmulas precisas, sofisticadas sacadas de los guionistas se aplican a la vida laboral, sin ni siquiera plantearse si realmente es la mejor forma de transmitir ese mensaje para esa audiencia determinada. Si todos hacemos lo mismo, agotamos los recursos. Y de esta forma se pierde la diversidad, se pierden los matices.
Si como facilitadores del aprendizaje realmente sabemos qué es lo que la audiencia tiene que aprender, por qué y para qué, cómo es ella, y sabemos diseñar y llevar a cabo la mejor estrategia para que lo aprendan, podremos facilitar el aprendizaje, ya sea por videoconferencia, en forma presencial, a distancia, en formato mixto, por mail o lo que sea. Las formas cambian, pero la esencia de qué tener en cuenta al momento de diseñar una experiencia de aprendizaje no cambia tanto. En cada área del conocimiento, tenemos que detectar y consolidar las bases sólidas que nos permitan entender, darle valor a lo nuevo y crear nuevos conocimientos.
No aprendemos a correr de un día para el otro, primero gateamos, luego caminamos y por último corremos, y de hecho para ser un corredor profesional el camino es mucho más largo. Aunque tengamos el conocimiento a un clic, aunque tengamos acceso a los videos, entrevistas y consejos de los ganadores olímpicos, tendremos que salir a correr e ir paso a paso. No somos maratonistas si no nos entrenamos. No somos expertos conociendo solo los fragmentos.
Una colcha de retazos (patchwork) no se hace solo con retazos, también necesitás el proyecto, tijera, hilo, máquina de coser y mínimamente saber hacerlo.
Y cuanto mejor sepas coser, cuanto más sepas cómo combinar los colores y las texturas, cuanta más creatividad tengas, tu proyecto será más interesante.